“Llegar a Bután es algo extraordinario. El avión sobrevuela el Himalaya. No has aterrizado y sientes que el viaje ya ha merecido la pena.”
En Bután La felicidad es un propósito de vida y se trabaja para conseguirla. El país perfecto para aquellos viajeros que buscan un país autentico y con pocos turistas. En Bután han sabido protegerse del turismo masivo dándole prioridad a sus principios basados en el respeto con la naturaleza y las gentes que lo habitan.
El Nido del Tigre El monasterio de Paro Taktsang se encuentra aferrado a un acantilado a más de 3.000 metros de altitud, siendo uno de los lugares más sagrados del budismo vajrayana.
Este monasterio lleno de historias fascinantes desafía todas las leyes de la gravedad, la subida te lleva aproximadamente tres horas, A cada paso el espectáculo es indescriptible.
Durante la subida por las escaleras y hasta llegar a la estupa se pueden apreciar pequeños detalles de la arquitectura local, a la llegada cientos de banderas susurran oraciones, es un lugar único.
El Gho y la Kira
En un país donde se guarda la tradición como un amante celoso la vestimenta no iba a ser menos, es por ello que los hombres usan una especie de bata larga hasta las rodillas rodeada por un cinturón, acompañada a veces por una especie de bufanda o banda de diferentes colores llamada Gho. Las mujeres por su parte visten la Kira,un vestido largo que se pone sobre una blusa de maga larga.
En un mundo globalizado donde todo el mundo parece llevar la misma ropa esta comunidad mantiene su vestimenta tradicional como identidad cultural.

